domingo, 8 de noviembre de 2009

Aprendizaje

¿Qué concepciones de aprendizaje nos parecen congruentes con el enfoque por competencias y por qué?


Esta es una pregunta interesante, ya que invita a realizar una reflexión profunda y poner en juego varios, sino es que muchos, de los recursos cognitivos, así como de los conocimientos previos que hemos construido como docentes en nuestro proceso de formación. Para lograr esto, es menester a mi entender, primeramente, atender a qué se refiere la expresión de “un enfoque por competencias” o dicho en otras palabras y a manera de pregunta ¿a qué no referimos con la frase “enfoque por competencias”? A su vez, es necesario responder que es una competencia y para ello se puede recurrir a varios autores y recitar de memoria cada una de las definiciones propuestas por éstos[1] o se puede optar por proponer una definición más personal que recapitule parte de nuestro aprendizaje sobre este tema. Es así que, por competencia se entiende:
“la capacidad de poner en juego reflexivamente, bajo condiciones determinadas y de forma coordinada, las habilidades, actitudes, aptitudes, conocimientos y emociones hacia la realización de una actividad encaminada a la resolución de una situación problemática y que, además, todos estos recursos puedan ser transferidos a otros contextos y emplearse de igual modo para atender a otra situación problemática y resolverla con éxito”.
Consecuentemente, si una competencia implica el movimiento cognitivo, procedimental, actitudinal y axiológico para enfrentar con éxito un escenario que plantee una problemática; entonces, un enfoque pedagógico basado en una perspectiva por competencias, lleva de forma implícita y explícita la postura de no acumular conceptos en la memoria de forma mecánica, sin significado. El enfoque por competencias va encaminado a dotar al alumno de un desarrollo integral con la finalidad de que se incorpore plenamente a los ámbitos social, laboral, personal e interpersonal. Por ello, la concepción de aprendizaje más congruente con el enfoque por competencias no es una sola, sino que la mayoría de éstas dan aportaciones muy útiles y adecuadas para un enfoque de esta naturaleza.
Debemos tener presente que la concepción de aprendizaje se ha ido acoplando, en las distintas épocas históricas, a las diferentes concepciones surgidas de las teorías que sobre el aprendizaje se han desarrollado. Desde la perspectiva de Ángel I. Pérez Gómez
[2], se pueden agrupar a estas teorías en dos ramas, que son:
Las teorías asociacionistas, de condicionamiento.
Las teorías mediacionales.
El criterio que Pérez Gómez señala como el elegido para hacer esta distinción es la concepción intrínseca del aprendizaje por parte de las teorías. Es así que para la primera agrupación, el aprendizaje se concibe como “un proceso ciego y mecánico de asociación de estímulos y respuestas provocado y determinado por las condiciones externas”
[3]. Mientras que para las teorías agrupadas en la denominación mediacionales, el aprendizaje se concibe como un “proceso de conocimiento, de comprensión de relaciones, donde las condiciones externas actúan mediadas por las condiciones internas”[4].
Por ejemplo, la concepción del socio constructivismo plantea que “aprender es una experiencia social donde el contexto es muy importante y el lenguaje juega un papel básico como herramienta mediadora”, esto es: aunque el aprendizaje es una actividad personal, no se lleva a cabo de manera aislada, sino en el seno de un ámbito social, el cual es estructurante y se ve, a su vez, igualmente estructurado por la acción del sujeto que realiza dicho aprendizaje. Cabe mencionar que en un contexto social, el lenguaje es fundamental como una herramienta que media dicha interacción en la que se realiza el aprendizaje.
Por otro lado, la concepción constructivista considera que aprender no significa ni reemplazar un punto de vista (el incorrecto) por otro (el correcto), ni simplemente acumular nuevo conocimiento sobre el viejo, sino más bien transformar el conocimiento. El desarrollo y el aprendizaje se produce a partir de la secuencia: equilibrio - desequilibrio – reequilibrio (que supone una adaptación y la construcción de nuevos esquemas de conocimiento).
La concepción de la psicología cognitivista señala que el aprendizaje es un proceso activo por parte del sujeto y compara al cerebro con un procesador que es capaz de operar múltiples estímulos. En esta concepción, el aprendizaje se da al combinarse la fisiología con las emociones y las condiciones internas que intervienen en este proceso son motivación, captación-comprensión, adquisición y retención. Por ello, el sujeto al verse ante un desafío que puede superar, se estimula su aprendizaje, mientras que a otro que le produzca aprensión, el aprendizaje se retrae.
Las teorías que son agrupadas en el rubro mediacional, aunque muestran importantes diferencias entre ellas, también concuerdan en algunos puntos:
a) La importancia de las variables internas.
b) La consideración de la conducta como totalidad.
c) La supremacía del aprendizaje significativo, que supone reorganización cognitiva y actividad interna.
Pues bien, es así que las concepciones de aprendizaje más congruentes con el enfoque por competencias, encaminado al desarrollo pleno e integral del sujeto, son aquellas que están dadas por las concepciones teóricas que conciben al conocimiento, no como producto de una transmisión por causa estímulo respuesta, sino por las que lo conciben como producto de un proceso de construcción y reelaboración , producto de una comprensión de las situaciones y al significado que se le da a este, dentro de un contexto social.
Por ello, al responder la interrogante

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Mi respuesta es que no, ya que un instrumento, como medio de evaluación, que esté configurado con preguntas como las señaladas en la pregunta, lo único que manifiesta es que el alumno es capaz de repetir la respuesta ante un estímulo dado desde el exterior. Si lo que se pretende es establecer el grado de desarrollo de una competencia, el docente habrá de modificar su concepción de lo que es el aprendizaje, la evaluación del aprendizaje y sus métodos e instrumentos con los que busque observar y medir dicho desarrollo en dicha competencia.

Atentamente.
Profesor Octavio Benjamín Pérez Ortiz.
Grupo 155


[1] Competencia es el buen desempeño en contextos diversos y auténticos basado en la integración y activación de conocimientos, normas, técnicas, procedimientos, habilidades y destrezas, actitudes y valores. En: Villa, A. y Poblete, M (Directores). 2008. Aprendizaje basado en competencias: Una propuesta para la evaluación de las competencias genéricas. Universidad de Deusto. Bilbao pp. 23-24.
[2] Sacristán, J. G. y Pérez Gómez, A. I. 2000. Comprender y transformar la enseñanza. 9ª. Edición. Editorial Morata. España. pp. 34-36.
[3] Sacristán, J. G. y Pérez Gómez, A. I. 2000. Op cit. Pág 36.
[4] Op. Cit. Pág. 37.

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