domingo, 8 de noviembre de 2009

Problematización

2. Problematizamos

Reseña del Documento “El aprendizaje y el desarrollo de las competencias” de Xavier Vargas Beal.

(La imagen a la izquierda donde la paleta de colores representa a la competencia y los colores los recursos cognitivos que se movilizan para la solución de una situación determinada y problemática).
En este trabajo de reflexión Xavier Vargas Beal plantea que uno de retos de la educación del siglo XXI es desarrollar competencias y esto debe hacerse a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad.
En su reflexión el autor hace una análisis crítico, problematizando al lector al cuestionar la definición superficial que se ha hecho sobre el concepto competencia, haciendo un distingo entre la competencia que promueve el ámbito laboral
(competencia operativa) y aquella que debe promoverse en el ámbito del mundo académico (competencia cognitiva). Menciona que no hay una correcta articulación entre estas dos e insta a que debería articularse mejor el conocimiento teórico con la praxis del conocimiento, ya que advierte que de no acompañar el desarrollo de las competencias con reflexión de fondo, las instituciones educativas podrían acabar transformando la formación que hoy se asume como inteligente y ética para servir, en una formación automatizada para ganar. Es decir, la escuela no puede quedarse en la promoción y favorecimiento de las competencias operativas solamente, sino que debe acompañar estas primeras con las competencias cognitivas, ya que la operación de la realidad demanda operaciones más simples y menos relacionadas con la teoría que las que exige la comprensión de la realidad en toda su complejidad.
Ante esta reflexión inicial, el autor plantea una interrogante que permite continuar con la reflexión al proseguir con la problematización ¿no queda la práctica profesional desprovista de sentido si se le desarrolla sin análisis y reflexión teórica? Se está refiriendo a una postura en la que el docente (o la institución educativa) no promueva el desarrollo de competencias cognitivas y tan sólo se quede en el nivel de competencias operativas. Lo que da pie a que se prosiga con la problematización ¿Será lo mismo capacitación que educación? Ya que el primer termino es muy recurrido en el mundo laboral y el segundo por los académicos. Vargas Beal pone en aviso que son esos tipos de constructos pedagógicos los que deben ser examinados y comprendidos plenamente tanto por docente como por funcionarios académicos antes de lanzarse a modificar y operar nuevos planes de estudio fundados en el desarrollo de competencias, pero que cuando esto se hace sin el acompañamiento de una comprensión suficiente, se corre el riesgo que quede en buenas intenciones en un contexto únicamente discursivo.
El autor hace hincapié en que muchos conceptos y términos que se usan en educación no están lo suficientemente comprendidos por los actores escolares, provocando confusión y ambigüedad, por lo que en muchos casos se manejan con una superficialidad y generalización de tal manera que dejan al descubierto que solo se está apoyando el desarrollo de competencias operativas. Por ello, insiste en que deben ser analizados y comprendidos para llevar a efecto el desarrollo de competencias de manera integral, desde una perspectiva humanista.
Uno de estos conceptos es el de Aprendizaje, que de manera superficial y generalizada se maneja como la adquisición de unos conocimientos, como si éstos fueran cosas que se pueden atrapar y almacenar tal cual en la memoria para quedar luego disponibles en caso de que el sujeto los necesite. Nada más trivial y simplista. No obstante, pone en evidencia que esto se agrava más cuando para muchos docentes les es “suficiente” con saber qué contenidos van a enseñar y qué estrategias deben usar para mediar mejor el aprendizaje, bajo esta concepción educativa superficial y generalizada, llegando al punto de que “si los estudiantes pueden reproducir los contenidos en los términos en los que el maestro dice haberlos mediado, se da por exitoso el proceso”. En una concepción como esta “poco importa la modificación estructural y por tanto personal ocurrida en el estudiante como consecuencia de esta relación educativa”.
Esto no puede seguirse solapando cuando se sabe que al aprender el ser humano se transforma, entonces ¿Por qué cuando se habla de aprendizaje el énfasis educativo está puesto en los contenidos y en el proceso de enseñanza aprendizaje y no en la identidad personal y el proceso de transformación del sujeto? Cierto es que al aprender se almacenan ciertos datos, pero esto no constituye propiamente el aprendizaje. Ante esa reflexión Xavier Vargas pregunta ¿Qué es entonces los que realmente lo constituye? (refiriéndose al aprendizaje).
En un proceso de aprendizaje entran en contracto el alumno (sujeto de aprendizaje) con el objeto de conocimiento y de esta relación surge el aprendizaje. Este proceso lo realiza el alumno. Por lo cual, surge otra pregunta, si es el estudiante el que aprende y lo que aprende, lo construye el mismo ¿Por qué hablar de mediación? El maestro piensa que media el proceso de aprendizaje del estudiante ¿pero qué es lo que media? Los conocimientos ciertamente no, porque éstos están siendo construidos por el propio estudiante. Este es un cuestionamiento sobre el papel que debe jugar el docente en un enfoque basado en competencias. Es decir, cabe preguntarnos ¿Cuál es el papel bajo este enfoque que debe cumplir el profesor? Una vez que sabemos que es el alumno el que realiza dicha actividad
Para lograr el desarrollo de una competencia es necesario el aprendizaje significativo y situado. Pero para contar con un buen nivel de apropiación de esto y de comprensión el autos propone esclarecer varios conceptos relacionado, como:
  1. ¿Qué es competencia?
  2. ¿Qué es aprendizaje?
  3. ¿Qué es el aprendizaje significativo?
  4. ¿Qué es el aprendizaje significativo y situado?

La primera pregunta se puede comenzar a contestar precisamente mencionando lo que no es una competencia, desde la perspectiva de Perrenoud. No son conocimientos, sin embargo se dan con el aprendizaje significativo ¿Qué significa esto?
En primera instancia una competencia se entiende como una capacidad estructurante, organizativa, operacional, reflexiva y axiológica. Se define como “la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”. En otras palabras, las competencias movilizan los saberes y éstos se conciben como unas ciertas unidades cognitivas que nos permiten, sobre todo, comprender la realidad y actuar en consecuencia de una determinada manera.
Al autor del texto advierte que las competencias no se adquieren, ni se construyen de pronto y de la nada, sino que se desarrollan a partir de organizaciones de esquemas de acción anteriores, de la misma manera que los nuevos conocimientos no se construyen, sino a partir de unos conocimientos anteriores.
Entonces, si el aprendizaje lo realiza el alumno en su contacto e interpretación de la realidad y una vez que el aprendizaje se ha dado, el sujeto se construye a sí mismo en esta interacción, asimilación y apropiación de la realidad ¿Cuál es la intervención que el maestro realza en este proceso de aprendizaje? La respuesta no es simple ni sencilla, pero Xavier Vargas nos da una aproximación al mencionar que “los maestros hemos de diseñar situaciones problemáticas que induzca a la organización de los esquemas de entendimiento de los estudiantes a entrar en lo que Ana María Prieto llama conflicto cognitivo con base en la teoría Piagetiana, obligando a estos esquemas a movilizarse en pos de su reorganización, misma que sirva al propósito de comprender y resolver la nueva situación”.
Hasta ahora hemos llegado a la idea de que las competencias se desarrollan gracias a la existencia de unos conocimientos previos, de una estructura cognitiva que los moviliza y una situación problemática que desencadena el proceso una vez que el sujeto ha elegido, la acción, resolver la situación a la que se enfrenta. Cabe aclarar que Piaget considera que "el conocimiento no puede concebirse como si estuviera predeterminado, ni por las estructuras internas del sujeto, puesto que son el producto de una construcción efectiva y continua, ni por los caracteres preexistentes del objeto, ya que sólo son conocidos gracias a la mediación necesaria de estas estructuras, las cuales los enriquecen al encuadrarlos”. Así pues, si bien la estructura cognitiva moviliza conocimientos –en palabras de Perrenoud - no los contiene como si estuvieran ya presentes en alguna parte dentro del sujeto: "el conocimiento –afirma Piaget- no procede en sus orígenes ni de un sujeto consciente de sí mismo ni de objetos ya constituidos que se le impondrían; más bien resultaría de interacciones que se producen a medio en el camino entre ambos y por tanto depende de los dos a la vez". Esto nos lleva a afirmar que el conocimiento –como quiera que se conciba- no existe previamente como si fuera ya de hecho una “microestructura cognitiva” o algo así, sino que sólo existe en el instante justo en que se le construye propiciando una reorganización de los esquemas desde donde volverá a reconstruirse tantas veces como sea necesario. Así, todo conocimiento es siempre una construcción cognitiva y no una microestructura pre-existente en alguna parte del cerebro.
El papel del profesor no es transmitir conocimiento, sino diseñar situaciones que le permitan, que le faciliten al alumno su interacción entre éste y los objetos de la realidad que aprehenderá el alumno al interpretar la realidad. El aprehendizaje, es más bien un proceso adaptativo mediante el cual, construyendo el conocimiento de la realidad, del mundo, el sujeto se construye a sí mismo como ser humano, siempre reorganizando -en todo momento- la propia estructura cognitiva desde donde continuará readaptándose indefinidamente a través de sus propios procesos de asimilación y acomodación. De acuerdo al autor “situar el aprendizaje, implica favorecer el descubrimiento, por parte del estudiante, de su verdadero interés por aprender algo, pues sin este reconocimiento, tanto el estudiante como el maestro se pueden estar equivocando tanto en el fin como en el modo de aproximarse a la construcción del conocimiento en la tarea educativa”.
Queda más que entendido que el profesor no le es posible mediar ni facilitar el aprendizaje, al menos en el proceso cognitivo interno del alumno, pero si en las condiciones en la que éste se lleva a cabo. Aunque Carl R. Rogers al respecto menciona que “No podemos enseñarle a nadie directamente, sólo podemos facilitar su aprendizaje”, en una situación educativa que promueva el aprendizaje donde las amenazas al sí mismo del estudiante estén reducidas a un nivel mínimo.
El desarrollo de competencias está vinculado con un aprendizaje, concebido éste desde las perspectivas constructivistas, y más específicamente al aprendizaje significativo y situado, de otra forma no hay aprendizaje. Para que se dé el aprendizaje debe tomarse en cuenta el grado de interés del alumno y las posibilidades reales que tienen el estudiante para acometer con éxito la tarea de construir un determinado conocimiento.
¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Mi respuesta es que no, ya que un instrumento, como medio de evaluación, que esté configurado con preguntas como las señaladas en la pregunta, lo único que manifiesta es que el alumno es capaz de repetir la respuesta ante un estímulo dado desde el exterior. Si lo que se pretende es establecer el grado de desarrollo de una competencia, el docente habrá de modificar su concepción de lo que es el aprendizaje, la evaluación del aprendizaje y sus métodos e instrumentos con los que busque observar y medir dicho desarrollo en dicha competencia.
Atentamente
Profesor Octavio Benjamín Pérez Ortiz / Grupo 155.

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